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El
pensamiento del día del Libro de Urantia:
Jesús ilustró la profunda seguridad del mortal conocedor de Dios cuando dijo: « Para un creyente del reino quien conoce a Dios, ¿que importa si todas las cosas terrenales se arruinan? » Las seguridades temporales son vulnerables, pero las certezas espirituales son impregnables. Cuando las mareas de la adversidad humana, el egoísmo, la crueldad, el odio, la maldad y los celos golpean el alma mortal, podéis reposar en la seguridad de que existe un bastión interior, la citadela del espíritu, que es absolutamente inatacable; por lo menos es verdad de cada ser humano que ha encomendado el mantenimiento de su alma al espíritu residente del Dios eterno. [p. 1096, par. 4]
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